pesca. Mondino presentó una protesta por una restricción en las GeorgiasEl gobierno probritánico de las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, que son parte del reclamo argentino de soberanía por las Islas Malvinas y aledañas, anunció el pasado 26 de febrero la ampliación de la zona de exclusión pesquera sobre amplias porciones de ese territorio de ultramar que la Argentina reivindica como propio.Para el gobierno de Javier Milei, esos cambios ?introducidos sin consulta previa a la Argentina (Gran Bretaña los considera territorios de ultramar)? merecieron ayer una nota formal de protesta al Reino Unido «en rechazo al accionar unilateral y en resguardo de nuestros derechos soberanos», explicaron desde la Cancillería.La medida suma tensión a un vínculo entre ambos gobiernos que comenzó de modo fluido y que en las últimas semanas quedó enturbiado por la también inconsulta visita del canciller David Cameron a las Islas Malvinas, lo que mereció el público rechazo de la canciller Diana Mondino.En su página web, el gobierno de esas islas, ubicadas a 1500 kilómetros de las Malvinas, especifica la dimensión de los cambios en las zonas de pesca legal en la región. Según hicieron saber voceros del Foreign Office a la nacion, «se anunció la designación de nuevas zonas de veda total de pesca dentro de la actual zona marina protegida de las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur». Los voceros acotaron que «las zonas que quedarán totalmente vedadas a la pesca comercial aumentan en 166.000 km2 hasta 449.000 km2, con lo que se protegerá el 36% de la zona marítima de la SGSSI (frente al 23% anterior)», explicaron.Los voceros explicaron: «Recientemente se llevó adelante la segunda revisión quinquenal del área marina protegida de las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Fue dirigida por un experto independiente e incluyó talleres y consultas con científicos y representantes de las industrias pesquera y turística y grupos ecologistas».Los argumentos En la misma línea, aseguraron que «la decisión se basa en las recomendaciones derivadas del informe de esta revisión y otros informes científicos recientes pertinentes, al tiempo que tiene en cuenta los derechos y obligaciones del Reino Unido en virtud de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos», destacaron.La reacción del gobierno de Milei llega dos días después de que exfuncionarios del gobierno kirchnerista alertaron sobre los efectos negativos de la medida de los gobiernos de las islas. El excanciller Santiago Cafiero afirmó por las redes sociales que la medida era «un avance inaceptable y opuesto a la resolución 31/49 de la ONU, que insta a las partes a no tomar decisiones unilaterales». Calificó de «más grave» que el Gobierno «no haya realizado un rechazo formal y público, que vulnera así la posición argentina y estimula la prepotencia colonial».Los vínculos entre ambos gobiernos habían comenzado de la mejor manera. Milei, que recibió el saludo de Cameron luego de su triunfo, habló con el canciller británico en la cumbre económica de Davos, a mediados de enero.»Fue una reunión excelente, muy cordial. Hablamos de profundizar los vínculos comerciales, del apoyo que nos van a dar en el FMI y cómo promover las inversiones inglesas en Argentina», sostuvo Milei tras esa reunión.Pero a mediados del mes pasado, y en su visita a las Malvinas, Cameron aterrizó en la base aérea de Mount Pleasant y visitó el cementerio de San Carlos, donde descansan los restos de los soldados británicos. En reserva, también se acercó al camposanto de Darwin, donde están las tumbas de los combatientes argentinos, indicó entonces la agencia AP.»Valoramos el gesto del canciller de UK Cameron de incluir a la Argentina en su vista a la región. Estaremos felices de recibirlo, en una próxima ocasión, también en Buenos Aires», escribió con ironía Mondino en las redes sociales, aunque días después endureció su postura en un cara a cara con el propio Cameron, en el marco de la reunión de cancilleres del G-20 en Brasil. Allí reiteró su apoyo a Ucrania en el conflicto con Rusia y le explicó a su par británico el «malestar» por su visita, y reafirmó los derechos soberanos argentinos sobre las islas.
